Los participantes de la cuarta conferencia de partes de la convención de
Basilea, realizada en febrero de 1998 en Sarawak, rechazaron en forma unánime un tanteo de algunos países industrializados que buscaba debilitar la norma
acordada en 1995 que prohibe a los países en desarrollo exportar desechos peligrosos al Sur subdesarrollado. También se prohibe el movimiento de tales
desechos para su recuperación o reciclaje a partir del 31 de diciembre de 1997. La prohibición en cambio aún no entró en vigor, ya que no se alcanzo aún el
mínimo de ratificaciones, equivalente a tres cuartos de los países signatarios. Precisamente para DESLEIR las consecuencias de la veda, EUA, Holanda,
Canadá y Australia (Todos los cuales envían sus desechos a países del tercer mundo), emprendieron una embestida en dos flancos.Primero propusieron una enmienda el anexo VII de la convención, que agrupa a
aquellos países de la OCDE que tienen prohibido exportar sus desechos, con el fin de integrar otros países a este grupo. Sucede que los países conglomerados
en el nexo VII pueden comerciar libremente residuos tóxicos entre sí, de modo que integrar otros estados al corrillo equivalía a aumentar los riesgos que implican el traslado de tóxicos de un país a otro.
El propósito de la prohibición de exportar residuos tóxicos consiste en reducir a un mínimo la generación de residuos tóxicos y garantizar de que todo lo producido
sea desechado en forma no perjudicial para el ambiente, tan cerca como sea posible del lugar de generación - la prohibición a los países productores de
exportar sus residuos a naciones en desarrollo para recuperarlos, reciclarlos o desecharlos a bajo costo tiene por finalidad estimularlo a desarrollar tecnologías de producción limpias.
El anexo se refiere expresamente a países de la OCDE porque son precisamente ellos los mayores responsables de la generación y exportación de los derechos.
Producen cerca de 80% de las 400 millones de toneladas generadas anualmente en el mundo, y de esa proporción exportan el 10%.
Israel y Eslovenia solicitaron en esta 4ª conferencia ser incluidos en el anexo VII,
con el objetivo de poder recibir residuos tóxicos de los demás países del grupo pero ambos países tienen malos antecedentes en materia de protección
ambiental. Eslovenia fue sujeto de escándalo en 1994 por la importación de residuos de batería que contenían ácido y plomo. La contaminación resultante fue
tan grave que el gobierno de Suiza adopto medidas extraordinarias para garantizar que ninguna batería Suiza de automóviles entrara a Eslovenia. Israel por su parte
fue responsabilizado del vertido de desechos en el río Yafa y el mar Mediterráneo.
La segunda embestida consistió en proclamar que a pesar de la prohibición, los
miembros de la OCDE son libres de celebrar acuerdos bilaterales y otros para exportar desechos tóxicos.
También la American Security International habría tenido intenciones ya en 1988,
de exportar desechos norteamericanos a países como México, Belice y las Bahamas - los tres países que la barcaza que trasladaba más de 3000 toneladas de basuras se detengan en su puerto.
Es más: preocupados por la posibilidad de que la barcaza se deshiciera igualmente de la basura cerca de sus costas, México movilizo a su guardia
costera mientras Belice ordeno a su fuerza aérea escoltar la carga asta que la misma ingreso de nuevo a territorio Estadounidense.
Según Greenpeace, esta era la primera manifestación de EUA ante su creciente
crisis en cuanto a deshacerse de sus desechos. Entonces, ese país ya generaba más de una tonelada de basura tóxica por persona al año. Según los
ambientalistas, este volumen se incrementó sensiblemente en los últimos años.
Mientras diversos grupos ambientalistas han tenido éxito en imponer restrinciones
legales con respecto al destino de los desechos tóxicos, la industria no a logrado reducir la cantidad de basura tóxica generada, no a implementado medidas de
conservación de los recursos, ni a comenzado seriamente a utilizar técnicas de reciclaje.
En vista de esta situación, cada ves más industrias y empresas dedicadas al
rubro de hacer desaparecer desechos tóxicos en los EUA, ven como una solución a sus problemas "Exportar basura a países de tercer mundo".
Los EUA es uno de los pocos países del mundo que no suscribieron en principio
el convenio de Basilea y esta decisión fue gravísima por que esta nación produce la mayor cantidad de productos tóxicos en el mundo. La negativa del Gobierno
Norteamericano hace que todos los habitantes del planeta sean víctimas potenciales de sus desechos tóxicos.
Las prohibiciones de Basilea tienen una importancia fundamental por atacan el
problema que presenta el exportador y no el receptor, lo que hace es cerrarles las puertas a los mayores productores de residuos tóxicos.
Marcelo Furtado, de Greenpeace, señaló a su paso por Paraguay que este país y
otros de Latinoamérica habían sido en el primer mundo como "Países Basureros". América Latina ha sido por mucho tiempo el principal centro de envío de desechos
tóxicos. Se tenía previsto inclusive "tirar" en el subcontinente más de 2,7 millones de toneladas al año. El Caribe, Centro América, Argentina, Uruguay y Paraguay
eran el objetivo. Pero Paraguay ha sido siempre el favorito.