ENERGIA NUCLEAR Y UN FUTURO RADIANTE

La industria de la energía nuclear ha sido desplazada del mercado global de la energía por razones ambientales y económicas, y la opinión pública ha tenido mucha influencia en este proceso. Es obvio que la voluntad ciudadana debe primar siempre sobre voluntades sectarias o intereses creados, pero quienes se han beneficiado por mucho tiempo de los mitos relacionados a la energía nuclear se niegan a aceptarlo.

En 1973 se estaban construyendo al año 40 reactores en el mundo, y en la actualidad solo 1 o 2, aunque siguen funcionando 390 reactores nucleares comerciales, que generan un 3% del consumo total mundial de energía.

Los protagonistas de este tipo de energía decían que los riesgos de accidentes eran de 1 cada millón de año por reactor, pero después de los accidentes de Chernobyl  y Three Mile Island  lo han revaluado como mil veces más frecuente, lo que nos da un accidente grave cada 2,5 años teniendo en cuenta que existen 392 reactores en funcionamiento.

Antes del accidente de Chernobil, los "expertos" consideraban absolutamente imposible que un accidente en una central nuclear afectara a un área de más de 20 o 30 kilómetros de radio alrededor de la Central.  Pocos días después del accidente en la central ucraniana; la nube radiactiva cruzaba los pirineos después de viajar cerca de 3.000 kilómetros.

En 1991, la organización Internacional para la energía atómica (OIEA) DETECTÓ elevados niveles de plutonio (elemento artificial altamente tóxico y radiactivo) a 12 millas de Mururoa, donde los franceses realizan pruebas de armamento nuclear desde los años 60.

Otro argumento común era que los combustibles fósiles se van a terminar en poco tiempo, pero no consideraban que el uranio es muy escaso. La Agencia Internacional de Energía Atómica ha estimado que las reservas económicamente explotables de uranio solo serán suficiente para unas pocas décadas de producción nuclear continuada.

Lo peor de todo es el profundo problema que plantean los residuos radiactivos de las centrales nucleares que han alarmado a varios países del tercer mundo que iban a ser usadas como basurero. Por ejemplo, la comunidad de la Cuenca del Nahuel Huapi (Argentina) se han manifestado contra lo que los científicos llaman "Repositorio nuclear", pero es en realidad un basurero atómico en Sierra del Medio.

Sierra del Medio, en la Patagonia, es el destino de residuos reactivos provenientes de dos centrales nucleares de producción de energía eléctrica: las centrales de Atucha y Embalse. También se proyectaron basureros atómicos en dos localidades de la provincia de Río Negro  (Chasicó y La Esperanza). Lo grave del asunto es que la Comisión Nacional de Energía Atómica  de Argentina falsificó los resultados geológicos: Se aseguró que no había agua en esa formación granítica y sí la hay. Además la zona puede ser afectada por terremotos y erupciones volcánicas. Este es un caso aún más grave que el del reactor de Laguna Verde en México.

Por otro lado Greenpeace alertó en diciembre de 1996 de la llegada de un barco con desechos nucleares a Panamá. El barco salió de Francia con destino a Japón. El barco con 150 cilindros de vidrio de desechos radiactivos salió de la fábrica de reprocesamiento de plutonio en La Haya, cerca de Cherbourg. Por el Canal de Panamá navegan cada año más de 12.000 buques y se registra un accidente cada 261 tránsitos.

También en Francia se produjo el descarrilamiento de un tren con desechos radiactivos, y en marzo de 1997 se incendió en Tokio una planta de procesamiento de desechos nucleares.

En lo que respecta a las centrales nucleares instaladas en la isla de Cuba, el diputado republicano por Florida, Lincoln Díaz Balart, las describió como "un potencial Chernobyl en nuestro patio trasero" en alusión, entre otras, a la planta de Juragua (cerca de Cienfuegos)