En pleno centro de Asunción del Paraguay, en los predios del Crédito Agrícola de Habilitación, fue hallado Folidol enterrado. Este hallazgo se sumó
al de otro organofosforado enterrado en la localidad de Tte. Ochoa, en el corazón del Chaco Paraguayo, el MALATHION.El Malathión es un subproducto organofosforado que pertenece a la clase toxicológica 3 de acuerdo a
la OMS. En la India está prohibido el uso de Malathión debido a la muerte de operadores del programa de control de mosquitos, y en Pakistán ha causado 5 muertos y 2800 envenenados. Existe evidencia de una
asociación entre la exposición al Malathión y específicas mutaciones en linfocitos T humanos, disminuyendo la eficacia de los linfocitos citotóxicos, encargados de atacar virus y células cancerosas. Por la misma razón,
junto al DDT y el Aldicarb el Malathión incrementa la incidencia de infecciones, neumonía y TBC, de acuerdo a un informe del "WORLD RESOURCES INTITUTE" con sede en Washington. Se sabe también que niveles de Malathión en
agua mayores a 5 partes por millón causan defectos del corazón en ciertas especies de peces y malformaciones congénitas y tumores en tortugas y ranas. También existe un estudio en la Universidad de UTAH que constató
deformidades en gallinas expuestas al Malathión. Por si todo esto fuera poco, el producto expuesto al calor forma OSS - TMP, una sustancia mucho más tóxica. El Paraguay está además saturado de residuos
industriales, fungicidas mercuriales y otros químicos peligrosos. Los demás países que integran el MERCOSUR (Argentina, Brasil y Uruguay) no escapan al problema. Brasil es un emporio de pesticidas obsoletos. En una
granja de Porto Alegre, 7.000 gallinas murieron intoxicadas por un maíz envenenado con ALDRIN que había sido vendido por la transnacional Pionner. Las autoridades del ministerio de agricultura encontraron que
veinte mil gallinas y 370 mil huevos de la granja estaban contaminadas con el veneno. Las consecuencias se prolongaron y complicaron, las gallinas y los millares de huevos enterrados contaminaron las capas de agua
de toda la zona. Los campesinos vieron con asombro como las aguas del río Caí se llenaban de espuma por la albúmina de los huevos envenenados. En diciembre de 1993 llegaron al puerto brasileño de Santos cuatro
contenedores cargados con 68.332 kilogramos de desechos tóxicos(cobre, zinc y otros metales pesados) Habían sido exportados a partir de Londres con la denominación de fertilizantes por la empresa EUROMET HYDE
HOUSE-THE HIDE y estaban destinados a la empresa brasileña Produquímica Industria y Comercio LTDA. El destinatario declaró que se le había engañado sobre la naturaleza de los productos. Tras haber comprobado
que la carga no correspondía a las indicaciones que figuraban en los documentos de importación, el Departamento de Medio Ambiente de Brasil, basándose en lo dispuesto en el artículo 9 del convenio de Basilea, que prevé
el retorno al país de origen de los desechos peligrosos, pidió ayuda a la secretaría del Convenio, que transmitió la demanda al gobierno británico. En una carta del 22 de agosto de 1997, el gobierno inglés
olímpicamente rehusó al retorno "retroactivo" de los desechos, basandose en que éstos no habían sido declarados como tales en el manifiesto de embarque y en que el gobierno británico no era parte del convenio
de Basilea en el momento de la transacción. También por el puerto de Santos ingresaron a Brasil 420 litros de sulfato de sodio en enero del 97. En Argentina fue hallado un peligroso entierro clandestino en la zona desértica de EL CUY, en el que había Metil Parathión o folidol, azufre molecular, clorados, fosforados,
nitrofenol y distintos tipos de fosfatos. El hallazgo se produjo cuando Alberto Benatti, un ex - empleado de Bayer, confesó haber participado del entierro de los químicos ya en los años 70. ¿Quién nos asegura que la
Dow Chemical estadounidense, la Ciba Geigy Suiza, la ICI inglesa o la Rhone Poulenc francesa no emulen a Bayer en la forma de deshacerse de materiales indeseables, y recurren a entierros clandestinos en países del
Tercer Mundo como este?. ¿Cuántos entierros clandestinos quedan por descubrirse?. Y sobre todo ¿Qué hacen las élites tercermundistas con respecto a este problema?. Cumplen a cabalidad su papel de vasallos dominados
desde afuera; son lo más parecido a una fuerza de ocupación extranjera que podamos imaginar. También en Argentina más de cien mil aves silvestres y domésticas murieron envenadas por agrotóxicos en Villa Santa Anita,
provincia de Entre RÍOS. La causa fué la utilización de monocrotofos mezclado con agua y maíz molido en forma de cebos toxicos, un preparado que se utiliza contra las hormigas, que en este caso se usó durante la
siembra de maíz para combatir las palomas. Además de matar las aves, el veneno, prohibido desde 1969, contaminó rios cercanos donde aparecieron miles de peces muertos. Lo peor de todo es que el tóxico se filtró en
las napas de agua subterránea. Por otro lado, ya en 1988 Greenpeace advirtió que una empresa estadounidense, la American Security International (ASI) estaba explorando la posibilidad de exportar hasta 100.000 barriles
de basura tóxica por mes al Paraguay, Uruguay, Argentina o Perú. Estos recipientes constituían 249,8 millones de litros de solventes, lubricantes usados, barros químicos y otros desechos tóxicos. David Stone, presidente
de ASI, manifestó que por lo menos uno de los cuatro países citados estaba " muy interesado " en recibir la basura. La voluntad de coloniaje de las caricaturescas élites latinoamericanas ha alcanzado un nivel
crítico : Se han convertido en cómplices del envenenamiento de sus compatriotas. Greenpeace advirtió también sobre 1.200.000 toneladas de basura tóxica de alta acción contaminante que debían llegar a Paraguay entre
1989 y 1992. Tampoco faltaban proyectos de envíos de tóxicos a Uruguay. |