Según la Organización Mundial de La Salud, 1.200 millones de personas no tienen acceso a agua limpia para la vida cotidiana y 1.800 millones viven
sin saneamiento adecuado, causa de cólera en Centro y Sudamérica. Según la ONU, el 80 % de todas las enfermedades y más del 33 % de las muertes en el tercer mundo están vinculadas al consumo de agua
contaminada. Un 10 % del tiempo de trabajo de cada persona se pierde por enfermedades relacionadas con el agua.Cuando la población mundial llegue a 10.000 millones, el 40% sufrirá escasez de agua. El
problema se agravará con la salinización de las aguas por infiltración del mar. Científicos versados en la problemática ambientalista vienen advirtiendo a los líderes mundiales que deberán resolver problemas muy
delicados en los próximos 90 años si quieren evitar sangrientas guerras debido a la escasez de agua. Malin Falkenmark y David Schindler, por ejemplo, advirtieron de inminentes carestías de agua en la medida en que el
crecimiento de la población mundial acentúa la presión sobre una oferta disminuida por el despilfarro y la contaminación. Si las fábricas y granjas que les proporcionarán trabajo y alimentos no instauran prácticas
favorables al medio ambiente, contaminarán el suministro del que dependerán . El calentamiento global, al provocar el deshielo de los glaciares, liberará las sustancias contaminantes emitidas en las décadas de 1960 y
1970, que se encuentran atrampadas en el hielo. Falkenmark destacó que en los próximos 30 años se deben hacer tres cosas para evitar una crisis global :
- En primer lugar, Europa debe prepararse para exportar 6 veces más alimentos a los países más áridos del sur con altas tasas de natalidad, ya que sus investigaciones revelan que la escasa lluvia que reciben se
evapora muy rápido.
- En segundo lugar, la industria y la agricultura deben dejar de contaminar el agua.
- Y en tercero, los políticos deben encarar el tema, no puede ser desconocido solo porque es políticamente delicado.
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